El emprendimiento también es un vehículo para el aprendizaje a lo largo de la vida. Es un modo experiencial de educación. Los alumnos aprenden haciendo. Mediante el trabajo en equipo, los estudiantes crean soluciones que se sustentan tanto en el trabajo de campo como en el trabajo de investigación. Resuelven problemas del mundo real y, a lo largo del proceso, adquieren habilidades, tales como: la resolución creativa de problemas, el pensamiento crítico, la comunicación, la colaboración ciudadana y la investigación. Específicamente, los alumnos desarrollan la habilidad de la comunicación escrita, aprenden a llevar a cabo estudios de mercado y a interpretar análisis cuantitativos y cualitativos. Dependiendo de cómo son formulados y abordados los problemas, la responsabilidad social también puede ser fomentada.

¿Por qué enseñarles competencias empresariales a los estudiantes? Las tasas de rotación en los empleos han aumentado en relación al año pasado. Muchos empleos dejarán de existir y otros asumirán su lugar. El mundo está en constante estado de flujo y dentro de este contexto, los alumnos tendrán que pensar “fuera de la caja” y desarrollar sus propios proyectos. Aprender de los fracasos, superar los obstáculos y perseverar son las cualidades propias de un emprendedor y sirve como un camino para que los alumnos aprendan a aprender.