El hacer forma parte de la naturaleza humana. Los alumnos siempre hacen cosas. Como educadores, no obstante, no siempre sabemos aprovechar esta disposición natural. La adopción de una filosofía “Hazlo tú mismo” capitaliza la curiosidad innata de los estudiantes sobre el mundo y sobre cómo funcionan las cosas. La adopción de esta filosofía tiene como finalidad  cultivar, de forma consciente, la creatividad y la habilidad de resolver problemas.

“Los Espacios para Crear” representan el lugar perfecto para abrazar filosofías existencialistas. Si crees que tenemos libertad de elección para dirigir nuestra experiencia entonces, la idea de “Hazlo tú mismo” conduce a los jóvenes a ejercitar su libre albedrío. Hacer es un acto que da poder. Los niños aprenden que son responsables por su vida y que tienen la capacidad para cambiarla. Como dijo Jean Paul Sartre: “Al principio [el hombre] no es nada. Solo después será algo y él mismo hará lo que será”. Utilizamos el “Espacio para Crear” y el movimiento “Hazlo tú mismo” para darle a cada alumno la oportunidad de desarrollar su capacidad para hacer y moldear su mundo y, al mismo tiempo, explorar caminos para su realización personal.